La offseason al detalle: todo lo que han hecho (y deshecho) los Vikings antes de la Week 1 de 2026
De un despido en enero a las decisiones de agosto
Hay temporadas bajas que se resumen en dos o tres decisiones. La de 2026 no es una de ellas. Minnesota despidió a su general manager el 30 de enero, dejó la agencia libre y el draft en manos de un interino durante cuatro meses, contrató a un GM que acababa de ganar la Super Bowl con otro equipo, sostuvo una competencia de quarterback que se resolvió cuatro días antes del primer partido de pretemporada, perdió a su safety veterano para toda la temporada por una lesión en ese primer partido de pretemporada, y cerró el roster de 53 con una decisión que nadie vio venir en la posición de punter. Todo esto, antes de que el marcador de la Week 1 se mueva.
Este texto es un repaso completo de ese periodo para los que hayáis querido tomároslo con calma en estos meses, o para los que os habéis sobreinformado y queréis un resumen pre week 1: qué necesitaba Minnesota, qué ha hecho para intentar cubrirlo, qué le ha quedado a medias, y qué se puede esperar razonablemente de la temporada que empieza el domingo 13 de septiembre en el U.S. Bank Stadium, con los Green Bay Packers como primer rival y con Minnesota jugando, por primera vez desde 2023, un partido inaugural en casa (vikings.com).
1. El vacío de poder: 120 días sin general manager
Todo empezó con una decisión que sorprendió por su timing más que por su lógica. El 30 de enero de 2026, apenas nueve días antes de que Sam Darnold —el quarterback al que los Vikings dejaron salir en 2024— debutara en la Super Bowl LX con Seattle, la familia Wilf despidió al general manager Kwesi Adofo-Mensah tras cuatro temporadas (NFL.com). El comunicado oficial habló de una decisión «acumulativa», no ligada a una sola jugada, y Mark Wilf lo explicó sin rodeos: «No nos sentíamos seguros pasando por toda la offseason, un draft adicional, con esta estructura» (NFL.com). De fondo, una temporada 2025 que terminó 9-8, con J.J. McCarthy luchando entre lesiones y un rendimiento pobre en su primer año como titular, mientras el quarterback al que Adofo-Mensah había dejado marchar brillaba en la Superbowl (NFL.com).
Lo inusual no fue el despido, sino lo que vino después: nada, durante cuatro meses. La propiedad decidió no acelerar la búsqueda de sustituto para no interrumpir la agencia libre ni el draft, y puso al frente del departamento de football a Rob Brzezinski, vicepresidente ejecutivo de operaciones, como GM interino (ESPN). Esto es clave para entender el resto de la post temporada: casi todos los fichajes de marzo y la totalidad del draft de abril fueron decisiones de Brzezinski, no del hombre que hoy dirige la franquicia.
La búsqueda formal de GM permanente no arrancó hasta finales de abril, con la contratación de la consultora TurnkeyZRG y un comité que incluía al propio Brzezinski, al COO Andrew Miller y a Kevin O’Connell (Sports Business Journal). Entre los finalistas con segunda entrevista figuraron Brzezinski mismo, ejecutivos de Denver, Buffalo y los Rams, y Nolan Teasley, entonces asistente de general manager de los Seattle Seahawks (NFL.com). Tom Pelissero reportó primero su contratación el 30 de mayo; el anuncio oficial llegó el 1 de junio, 120 días después del despido de Adofo-Mensah, un lapso inusualmente largo en el calendario de la NFL (Yahoo Sports). Teasley llegaba de ganar la Super Bowl LX con Seattle, con trece temporadas en la organización —empezó como interno de scouting en 2014 tras escribir cartas a las 32 franquicias en 2013— y ascendió a asistente de GM en 2023 bajo John Schneider (NFL.com). Wilf lo presentó con una frase que se ha repetido durante todo el verano: «Poner a Nolan junto a Kevin O’Connell y Rob Brzezinski nos da tres líderes fuertes con habilidades complementarias» (NFL.com). Si os interesan los despachos, podéis leer más en el artículo que dediqué a la estructura: https://vikings.com.es/los-vikings-de-nolan-teasley/
La estructura de poder quedó bastante clara en su presentación: Teasley tiene la última palabra sobre el roster de 53, algo que su antecesor no tenía de forma tan explícita; O’Connell sigue reportando directamente a la propiedad, y Brzezinski pasa a reportar al nuevo GM (Fox Sports). En las semanas siguientes, Teasley empezó a reordenar el departamento de personal: salieron varios evaluadores de la etapa anterior (Demitrius Washington, Jamaal Stephenson, Pat Roberts y Salli Clavelle) y llegaron dos fichajes que definen su filosofía —»guiado por la evaluación, anclado en los datos»—: Trent Kirchner, ex vicepresidente de player personnel en Seattle y hombre de confianza de Teasley durante más de una década, como assistant GM al mando del scouting; y Andrew Healy, como assistant GM del lado analítico. Star Tribune los describió como los «bookends» del modelo que Teasley quería construir: un brazo fuerte de evaluación tradicional y otro de soporte cuantitativo, ambos bajo un mismo mando. La lectura de fondo es sencilla: Minnesota no ha cambiado solo de nombre en la puerta del despacho, ha empezado a redibujar cómo se reparte el poder entre scouting, datos, cap y la voz técnica de O’Connell.
En el resto del equipo técnico hubo movimiento en paralelo, aunque con menos ruido. Brian Flores firmó una extensión el 21 de enero —antes incluso de que estallara la crisis del front office—, tras entrevistarse para puestos de head coach con Pittsburgh y Baltimore; según Kevin Seifert de ESPN, el nuevo contrato lo convierte en el coordinador defensivo mejor pagado de la NFL, por encima de los 6 millones anuales (Yahoo Sports). En el lado ofensivo, Wes Phillips se mantiene como coordinador —aunque O’Connell sigue llamando él mismo las jugadas—, mientras que Chris Kuper dejó la línea ofensiva y fue sustituido por el ascenso interno de Keith Carter; Frank Smith, ex coordinador ofensivo de Miami, llegó como nuevo assistant head coach; y Gerald Alexander y Ryan Nielsen se incorporaron al cuerpo defensivo como coordinador de pase y coordinador de juego terrestre, respectivamente (vikings.com).
2. Agencia libre: casi gratis, casi perfecta, con un agujero que no se tapó
Con Brzezinski al mando y sin GM permanente en el horizonte inmediato, la agencia libre de marzo se jugó bajo una limitación real: los Vikings entraron al mercado unos 43-47 millones de dólares por encima del tope salarial (PFF). Antes de firmar a nadie, hubo que hacer sitio: reestructura de T.J. Hockenson (ahorro de más de 5 millones), reestructura de Aaron Jones (su base bajó de 9 a 5,6 millones) y los cortes de Jonathan Allen y Javon Hargrave, que acabaron firmando en Cincinnati y Green Bay respectivamente (ESPN).
Las necesidades identificadas antes de la ventana de la agencia libre eran, según NFL.com y PFF, a quarterback, safety, cornerback, centro y línea defensiva interior (NFL.com). La respuesta a la primera de esas necesidades llegó el 11 de marzo y terminó siendo, con diferencia, la jugada más rentable del offseason: Kyler Murray, cortado por Arizona un día antes, firmó por el mínimo de veterano —apenas 1,3 millones de dólares— con una cláusula que le protegía de franchise tag (NBC Sports/PFT). CBS Sports le dio una A+ a la operación; Fox Sports fue todavía más lejos con una A++; NBC Sports resumió el offseason entero de Minnesota en una frase: «se reduce a un solo jugador» (CBS Sports) (NBC Sports). Alrededor de Murray llegaron piezas menores: el cornerback James Pierre desde Pittsburgh, el tackle de profundidad Ryan Van Demark desde Buffalo, el punter Johnny Hekker desde Tennessee (una historia que tendrá un final inesperado, más adelante) y varias renovaciones internas —Eric Wilson, Tavierre Thomas, Ivan Pace Jr.— además de la renovación de Carson Wentz como backup (vikings.com).
Las salidas fueron igual de reveladoras que las llegadas. Harrison Smith, a los 37 años, fue liberado en una designación posterior al 1 de junio para evitar un garantizado de 25 millones, dejando abierta la puerta simbólica a un posible regreso que nunca se ha confirmado (CBS Sports). Ty Chandler se fue a New Orleans, Jalen Nailor a Las Vegas, y Ryan Kelly —el centro titular durante años— se retiró, dejando una vacante que, como se verá, tardó meses en resolverse (VikingsTerritory). El movimiento más disruptivo llegó ya en pleno draft de abril: Minnesota traspasó al edge rusher Jonathan Greenard a Philadelphia a cambio de dos selecciones de tercera ronda (una de 2026, otra de 2027); Greenard firmó una extensión de cuatro años y 100 millones con los Eagles, y los Vikings se quedaron sin uno de sus mejores generadores de presión por el exterior (ESPN).
En mayo, ya con la agencia libre cerrada, llegó el segundo fichaje relevante: Jauan Jennings, receptor procedente de San Francisco, con un contrato de un año que puede llegar a 13 millones con incentivos (ESPN). Jennings llega de dos temporadas sólidas con los 49ers —132 recepciones, 1.618 yardas y 15 touchdowns combinados— y de un 60% de éxito en jugadas disputadas, un área en la que Minnesota había carecido de producción a pesar de la inversión en jugadores “skill players” del ataque (PFF).
¿Cómo calificaron los expertos el conjunto? De forma bipolar. A mitad de la primera semana, con solo dos firmas sobre la mesa, un analista le dio a Minnesota una D, apenas por delante de los Broncos (VikingsTerritory). Las evaluaciones finales de marzo, empujadas casi en su totalidad por Murray, subieron hasta la A y la A+. Pero la evaluación retrospectiva de julio —una vez asimilado el trade de Greenard y el fichaje tardío de Jennings— fue mucho más tibia: B- para ESPN, C+ para NFL.com, que subrayó que Minnesota tuvo «el menor gasto en agencia libre de toda la liga», según Over The Cap (VikingsTerritory). La lectura de consenso es clara: los Vikings acertaron de pleno con Murray casi gratis y con retoques puntuales en secundaria y línea ofensiva, pero no resolvieron su necesidad de línea defensiva interior ni de centro titular por la vía del mercado —algo que, como se verá en la sección del draft y de los recortes de plantilla, arrastraron hasta bien entrado septiembre. En cuanto al tope salarial, el trabajo de reestructuras, cortes y el trade de Greenard llevaron a Minnesota de aquel déficit de 43-47 millones a un colchón de aproximadamente 20-21 millones de dólares de espacio disponible a comienzos de septiembre, según Over The Cap y The Athletic (Over The Cap).
3. El draft: cuatro de las primeras cinco elecciones, todas en defensa
Si la agencia libre respondió a la necesidad más urgente (quarterback), el draft de abril debía encargarse del resto: cornerback, línea defensiva interior y safety, por ese orden según el ranking de necesidades de Alec Lewis en The Athletic (vikings.com). Minnesota llegó con nueve selecciones —sin pick de cuarta ronda, consumido en el trade de 2024 por Cam Robinson— y las repartió así:
| Ronda | Pick | Jugador | Posición | Universidad |
| 1 | 18 | Caleb Banks | DL | Florida |
| 2 | 51 | Jake Golday | LB | Cincinnati |
| 3 | 82 | Domonique Orange | DL/NT | Iowa State |
| 3 | 97 | Caleb Tiernan | OT | Northwestern |
| 3 | 98 | Jakobe Thomas | S | Miami (FL) |
| 5 | 159 | Max Bredeson | FB | Michigan |
| 5 | 163 | Charles Demmings | CB | Stephen F. Austin |
| 6 | 198 | Demond Claiborne | RB | Wake Forest |
| 7 | 235 | Gavin Gerhardt | C | Cincinnati |
Fuente: vikings.com,
Hubo tres movimientos de picks durante el fin de semana: una bajada del 49 al 51 con Carolina que le dio a Minnesota el pick 159 usado en Bredeson; el ya mencionado trade de Greenard, que produjo el pick 98 usado en Jakobe Thomas; y una subida en sexta ronda —cediendo un sexto de 2027— para asegurar a Demond Claiborne en el 198 (vikings.com trade tracker). Nick Baumgardner, de The Athletic, fue crítico con esta última operación: «Especialmente no me gusta el proceso de traspasar un sexto de 2027» (vikings.com).
Pero el pick que definió la narrativa del draft fue, sin discusión, el primero. Caleb Banks llegó al 18 con un historial médico que asustaba a media liga: se rompió el cuarto metatarsiano del pie izquierdo la noche antes de correr las 40 yardas en el combine, su segunda fractura en el mismo pie en seis meses, tras haber jugado solo tres partidos en su última temporada en Florida (FOX Sports/AP). Por eso cayó: Mel Kiper Jr. lo tenía en el puesto 62 de su big board; Dane Brugler, en el 52 (ESPN). Brzezinski defendió la apuesta sin medias tintas: «Si no fuera por el pie, no habríamos tenido ninguna opción de seleccionarlo. Lo vemos como una oportunidad de adquirir un talento realmente único» (ESPN). O’Connell fue todavía más allá, calificándolo como «un talento de nivel top-10» (Heavy.com). Kevin Seifert, de ESPN, lo resumió con una palabra que se ajusta bien a la apuesta: «gutsy» (audaz), calificándolo como un escenario de boom-or-bust para la primera decisión de draft del ejecutivo interino (ESPN).
La reacción de los medios fue, en consecuencia, polarizada de una forma que rara vez se ve con un pick de primera ronda de Vikings: CBS Sports le dio una D en su tracker en vivo, mientras Charles McDonald de Yahoo! Sports le puso una A-, llamándolo «un home run swing» (vikings.com). El grado global del draft osciló igual de fuerte: PFF le dio una C al conjunto, situando a Minnesota 32ª de 32 equipos en valor añadido, mientras Sharp Football Analysis y Nate Tice (Yahoo) le dieron una B; el promedio compilado de doce analistas por vikings.com fue de 2,32 sobre 4,0 (PFF).
Al margen de Banks, otros dos picks generaron consenso más favorable. Jake Golday, linebacker de Cincinnati elegido en segunda ronda, recibió elogios por su versatilidad: Todd McShay lo describió como capaz de «apilar y desprenderse de bloqueadores más grandes» y lo señaló como el mejor linebacker off-ball drafteado por Minnesota desde Eric Kendricks, hace once años (VikingsTerritory). Domonique Orange («Big Citrus»), el nose tackle de Iowa State elegida en el 82, recibió una A- en vivo de The Athletic, que subrayó la tensión narrativa con el pick anterior: «Su selección plantea preguntas sobre la elección previa de Caleb Banks, pero ‘Big Citrus’ destaca como un nose tackle excepcional» (The Athletic).
En el balance de necesidades, el draft dejó una foto nítida: cuatro de las primeras cinco elecciones fueron para la defensa, según recogió Ben Goessling en Star Tribune, dejando la mayoría de los frentes ofensivos para el tercer día (Star Tribune). La línea defensiva interior quedó ampliamente cubierta —Kevin Seifert calculó casi 660 libras combinadas entre Banks y Orange solo en los dos primeros días—, pero el cornerback, la necesidad número uno según Alec Lewis, apenas se atendió con Charles Demmings en la quinta ronda, algo que Nick Baumgardner calificó de alarmante: «Los Vikings tienen problemas graves en su secundaria… la alarma debería estar sonando ya» (vikings.com). El centro titular no llegó hasta la última selección del draft (Gavin Gerhardt, séptima ronda), algo que Chad Reuter de NFL.com consideró tardío. Y, quizá lo más llamativo: Minnesota no seleccionó en el draft a ningún receptor, pese a la incertidumbre existente detrás de Tai Felton en el WR3 (Vikings Wire).
4. OTAs y minicamp: la sala de quarterbacks lo condiciona todo
Con el draft cerrado y Teasley todavía en Seattle, mayo llegó con la narrativa que dominaría todo el verano ya en marcha. Kevin O’Connell fue explícito desde el primer día: «Es de verdad una competencia», en un proceso que ESPN calificó de «transparente» (vía ESPN). J.J. McCarthy y Kyler Murray trabajaron con el primer ataque en ejercicios de 7 contra 7 y 11 contra 11 durante todas las OTAs, repartiéndose los snaps de forma casi simétrica; McCarthy llegó a decir que el equipo le había transmitido que se trataba de una «true competition», mientras Murray adoptó un rol de veterano dispuesto a ayudar sin renunciar a competir por el mismo puesto.
Ese reparto al 50-50, sin embargo, tenía un problema que el propio Murray reconoció en voz alta durante las OTAs: le estaba costando alcanzar la familiaridad necesaria con el ataque tomando solo la mitad de las repeticiones. The Athletic lo puso por escrito ya en junio: que ninguno de los dos recibiera los snaps de titular era, en pleno minicamp, un problema evidente para ambos. El resto del ataque usó la primavera para trabajar ritmo y sincronía —Justin Jefferson habló desde el arranque del valor de esas sesiones para desarrollar química, primero con McCarthy—, mientras la clase rookie empezaba a dejar destellos: el cornerback de quinta ronda Charles Demmings apareció entre los novatos más llamativos del minicamp, con opciones reales de pelear por el rol de CB4; el cornerback no drafteado Da’Veawn Armstead firmó una intercepción a Kyler Murray que cambió la conversación sobre su nombre; y Caleb Banks, todavía sin poder participar plenamente por su recuperación del pie, recibía un feedback interno que O’Connell calificó de «fenomenal». La defensa de Brian Flores, mientras tanto, ya sonaba —palabras del propio O’Connell— «como de mitad de temporada», pese a integrar a un grupo grande de jóvenes en un sistema exigente.
5. Training camp: cuerpo a cuerpo con los Ravens y la dupla Banks-Orange
El training camp trasladó la competencia a un terreno más físico, con dos ejes paralelos: la batalla de quarterback, que se mantuvo abierta más tiempo del que casi todos esperaban, y una serie de duelos posicionales que empezaron a definir el roster de 53.
Las prácticas conjuntas con Baltimore Ravens, celebradas el 19 y 20 de agosto en Eagan, sirvieron como el mejor termómetro externo de la temporada. El primer día lo ganó la defensa: Dallas Turner tuvo una actuación dominante por todo el campo, con entre tres y cinco capturas contadas según distintos observadores, alimentando la idea de que puede dar un salto como generador de presión tras la salida de Jonathan Greenard (Ravens Wire). Justin Jefferson, muy vigilado por la secundaria de Baltimore, recibió un touchdown de Murray en una ruta profunda durante el ejercicio de dos minutos. Hubo también un momento tenso —un puñetazo de un jugador de los Ravens hacia Da’Veawn Armstead que se controló sin escalar— y una lesión relevante en el rival: el center de Baltimore Danny Pinter salió en camilla. El segundo día, más orientado a ataques en zona roja, dejó capturas de James Pierre, Josh Metellus y Jahvaree Ritzie, una intercepción de Blake Cashman y anotaciones de Demond Claiborne. El resumen de ambos días, según varios medios que cubrieron las sesiones, fue el mismo: «la defensa gana el día». El coordinador defensivo rival, Jesse Minter, calificó el trabajo de Flores como «una prueba ideal» para su propio ataque, y el quarterback de los Ravens, Joe Fagnano, admitió que la defensa de Minnesota aceleró su crecimiento como jugador (Ravens Wire).
En la línea defensiva interior, la dupla de rookies Caleb Banks y Domonique Orange tomó repeticiones con el primer equipo desde el inicio del campamento, generando comparaciones —quizá exageradas, pero elocuentes— con el histórico «Muro de Williams» de Pat y Kevin Williams. O’Connell no escondió su entusiasmo: «Ha sido realmente genial ver a Banks y a Big Citrus, y la conexión que tienen esos muchachos» (SI.com/Onsi). En el backfield, Aaron Jones y Jordan Mason —este último llegado desde San Francisco— sostuvieron una pelea real por el rol principal: Mason venía de mejor promedio por acarreo en 2025 (4,8 frente a 4,2, el peor de la carrera de Jones) y de más producción en zona roja, aunque Jones sigue siendo el corredor receptor de referencia (DraftKings Network). En la secundaria, el veterano Byron Murphy Jr. asumió un rol más de mentor mientras Charles Demmings seguía ganando terreno; el cornerback de tercer año Dwight McGlothern quedó fuera por lesión antes incluso del recorte a 53. Y en la línea ofensiva, el nuevo entrenador Keith Carter impuso un enfoque de «vieja escuela», mientras Walter Rouse —sexto pick de 2024— cambiaba de tackle a guardia y mejoraba lo suficiente como para acabar siendo, paradójicamente, moneda de cambio en un trade de última hora.
Incluso la posición de punter, la menos vistosa de todo el campamento, tuvo su propia batalla: el veterano Johnny Hekker, fichado en marzo, compitió todo el verano contra el rookie no drafteado Brett Thorson, ganador del Ray Guy Award 2025 en Georgia. Las estadísticas de pretemporada quedaron casi empatadas (Hekker con 40,0 yardas de promedio neto; Thorson con 41,5), y la decisión final tuvo en cuenta también la capacidad de sostener el balón en los intentos de gol de campo, algo que Thorson no había hecho en la universidad (Vikings Wire).
6. El 11 de agosto: Kyler Murray, titular, y una gestión de J.J. McCarthy que dejará huella
Durante toda la primavera, Ian Rapoport había sugerido que la competencia por el puesto de quarterback podía extenderse «hasta la pretemporada y hasta el inicio de la temporada». Se equivocó por una semana entera. El 11 de agosto —cuatro días antes del primer partido de pretemporada— O’Connell reunió a Murray, McCarthy y al propio Nolan Teasley y anunció que Kyler Murray sería el titular de la Week 1, con McCarthy como backup (NFL.com). La justificación oficial fue funcional: darle a Murray todos los snaps de primer equipo durante las cuatro semanas siguientes, en lugar de seguir repartiéndolos.
Quien esté interesado, tiene un texto detallando el proceso en la web: https://vikings.com.es/el-fracaso-de-la-gestion-de-vikings-con-j-j-mccarthy/ McCarthy respondió con profesionalidad —»una decisión que estaba fuera de mi control»—, pero ESPN describió su comparecencia ante los medios como la pérdida temporal de su personalidad habitual, más gregaria (ESPN). Desde entonces no ha vuelto a tomar una sola repetición con el primer equipo, ni en prácticas ni en partidos de pretemporada, lo que deja a Minnesota en una posición estructuralmente frágil detrás de Murray: un backup de tercer año que apenas ha jugado 10 de 34 partidos posibles en su carrera y que, además, no ha recibido casi repeticiones de calidad en todo el verano (Vikings Wire/USA Today).
7. Tres partidos de pretemporada: poco que celebrar, dos noticias que sí importan
La pretemporada no sirve para predecir récords —los Lions de 2008 acabaron 4-0 en agosto y 0-16 en la temporada real; los Browns de 2017 repitieron la broma—, pero sí deja pistas reales sobre salud y jerarquías (NFL Preseason Stats). En el caso de Minnesota, dejó tres derrotas de contexto muy distinto y dos noticias de las que sí hay que hablar en pasado, porque afectan a la temporada real.
Partido 1 — Vikings 13, Giants 10 (15 de agosto, MetLife Stadium). Murray abrió el partido con la primera unidad, ya confirmado como titular; McCarthy firmó una línea discreta de 4/7 para 34 yardas con las unidades de reserva; Carson Wentz cerró la noche 9/14 para 81 yardas y un touchdown a Myles Price, el único anotado por Minnesota en toda la pretemporada (ESPN). La noticia real de la noche, sin embargo, no fue ofensiva: el safety Jamal Adams tuvo que ser retirado del campo con lo que en principio parecía una lesión de rodilla sin contacto.
Partido 2 — Vikings 3, Ravens 13 (22 de agosto, U.S. Bank Stadium). McCarthy jugó un solo cuarto —18 snaps— con línea de reservas y sin sus receptores titulares: 5/10 para 81 yardas, con un pase de 50 a Tai Felton como momento destacado, y salió del partido «un poco tocado» de un tobillo, según confirmó O’Connell (The Athletic).
Partido 3 — Broncos 34, Vikings 6 (28 de agosto, Empower Field at Mile High). Ambos equipos descansaron a sus titulares. Carson Wentz abrió el partido (3/4, 15 yardas) y Max Brosmer lo relevó (20/35, 166 yardas); McCarthy no jugó, todavía limitado por el tobillo. Sam Ehlinger, del lado de Denver, firmó una noche perfecta (15/20, 233 yardas, 3 touchdowns) que dejó a Minnesota con más preguntas que respuestas sobre su defensa de reservas (ESPN). En este partido, el edge rusher rookie Tyler Batty sufrió una rotura del ligamento cruzado anterior que lo deja fuera de toda la temporada 2026.
Minnesota cerró la pretemporada con un discreto 1-2, último lugar de la NFC North en la tabla no oficial de agosto (Fox Sports). Pero, como se ha repetido en este mismo espacio, el marcador de pretemporada no significa nada; lo que sí significa algo es lo que le pasó a Jamal Adams. Lo que inicialmente se reportó como lesión de rodilla terminó siendo un diagnóstico distinto y peor: rotura del tendón del cuádriceps derecho, que requiere cirugía y lo deja fuera de toda la temporada 2026 (The Athletic). Antes de lesionarse, Adams había cambiado de rol —de linebacker a safety, trabajando con paquetes de tres safeties junto al titular Jay Ward— y se perfilaba como una pieza versátil importante en el esquema de Flores. O’Connell dijo estar «destrozado» por la noticia y confirmó que Adams seguirá cerca del equipo durante toda la temporada pese a no poder jugar (NBC Sports/PFT).
El domingo 30 de agosto, con la fecha límite de la NFL a las 5 de la tarde, Minnesota redujo su plantilla de 91 a 53 jugadores por primera vez bajo el mando pleno de Nolan Teasley (Vikings.com). El roster quedó con 26 jugadores de ataque, 24 de defensa y 3 de equipos especiales, y trajo consigo el detalle más comentado del verano: por primera vez en al menos una década, Minnesota mantuvo a cuatro quarterbacks en el roster inicial —Murray, McCarthy, Wentz y Max Brosmer—, aunque Brosmer fue cortado apenas un día después (The Viking Age).
El corte que más sorprendió a los analistas locales no fue de un jugador de estrella, sino de un veterano de special teams: Johnny Hekker, fichado en marzo con la expectativa de asumir el puesto de punter, perdió su batalla frente al rookie no drafteado Brett Thorson, dejando la plantilla apenas seis meses después de firmar (Yahoo Sports). También llamó la atención la brevedad del paso de Dillon Bell (WR, UDFA) por el roster «final», cortado el mismo lunes tras haber sobrevivido al recorte del domingo, y la salida rápida del cornerback Tre Hawkins III, fichado apenas una semana antes de los recortes.
El movimiento más significativo desde el punto de vista de cap y estructura, sin embargo, llegó por la vía del trade: Minnesota envió al tackle-convertido-en-guardia Walter Rouse a los New England Patriots a cambio de selecciones tardías de draft, quedándose con ocho OL (Vikings Wire). Y ya en los primeros días de septiembre, con el centro titular Michael Jurgens colocado en la lista de reserva para regresar (mínimo cuatro partidos fuera), Minnesota usó el mercado de waivers para reforzar justo la posición que ni la agencia libre ni el draft habían resuelto: reclamó al guardia Trevor Keegan (de los Cowboys, que a su vez lo habían reclamado de los Eagles) y al centro Nick Samac (de los Panthers) (SI.com/Onsi). El 2 de septiembre, con la temporada ya a la vuelta de la esquina, llegó otro movimiento defensivo: la firma del edge rusher veterano Kyle Van Noy, de 35 años y dos anillos de Super Bowl con New England, para cubrir el vacío dejado por el ACL de Tyler Batty; Van Noy jugó antes bajo las órdenes de Brian Flores como entrenador de posición en New England (Las Vegas Sun/AP).
El equipo entra a la Week 1 con una lista de lesionados que incluye a Jamal Adams (cuádriceps, temporada completa) y Tyler Batty (ACL, temporada completa), y a J.J. McCarthy (tobillo), Caleb Tiernan (tobillo) y Jakobe Thomas (espalda) como cuestionables (CBS Sports). El receptor Jeshaun Jones, además, arrancará suspendido hasta la Week 4 por un incidente de conducción de abril.
9. Qué necesitaban y qué han conseguido: el balance
| Necesidad pre-offseason | Movimiento principal | Balance |
| Quarterback | Fichaje de Kyler Murray (FA, marzo) | Resuelta sobre el papel, con riesgo real por el historial de lesiones de Murray y la escasa profundidad de McCarthy tras meses sin repeticiones de calidad |
| Línea defensiva interior | Draft: Caleb Banks (R1) y Domonique Orange (R3) | Ampliamente cubierta en volumen y potencial, aunque Banks llega con historial médico delicado |
| Cornerback | Charles Demmings (draft, R5) + James Pierre (FA) | Cubierta de forma parcial y tardía; sigue siendo la posición más señalada por los analistas como débil |
| Safety | Jakobe Thomas (draft, R3) + fichaje de Jamal Adams (FA, julio) | Parcialmente resuelta sobre el papel, pero debilitada de facto por la lesión de temporada completa de Adams |
| Centro | Gavin Gerhardt (draft, R7) → cortado; Nick Samac (waivers, septiembre) | No resuelta hasta prácticamente el inicio de temporada, y con una solución de última hora vía waivers |
| Running back | Trade por Jordan Mason + Demond Claiborne (draft, R6) | Cubierta en profundidad, aunque señalada por varios analistas como el grupo más débil del roster |
| Receptor | Jauan Jennings (FA, mayo); sin selecciones de draft | Reforzada en el papel (trío Jefferson-Addison-Jennings), pero sin renovación de profundidad detrás de Tai Felton |
| Edge rusher | Trade de salida de Jonathan Greenard; fichaje tardío de Kyle Van Noy (sept.) | Debilitada respecto a 2025, parcheada de urgencia tras el ACL de Tyler Batty |
10. Puntos fuertes de cara a la temporada
El primero, y el más citado por los analistas nacionales, es el grupo de receptores. Mike Clay, de ESPN, lo señaló como el mayor punto fuerte del roster; Bleacher Report calificó a la ofensiva de Minnesota como una de las más mejoradas de la NFL de cara a 2026, proyectándola entre las diez mejores unidades anotadoras (VikingsTerritory). El trío Justin Jefferson-Jordan Addison-Jauan Jennings, con T.J. Hockenson como cuarta opción de calidad, combina el techo elite de Jefferson con la capacidad de Jennings para ganar duelos disputados, un área donde Minnesota había sido floja.
El segundo es, con matices, la defensa de Brian Flores. En sus tres primeras temporadas al mando (2023-2025), los Vikings han limitado a sus rivales a 19,2 puntos por partido —segunda mejor marca de la liga— y a 317,1 yardas de promedio, además de acumular el segundo mayor número de fumbles forzados y el quinto mayor número de robos de balón de toda la NFL (vikings.com). En 2025 terminó tercera en yardas permitidas y séptima en puntos. Y esto con una plantilla sin grandísimos nombres o estrellas que pueden inclinar la balanza, más basado en el esquema. Este último punto es el que más confianza transmite a los analistas, pues la experiencia y el talento no puede colocar la defensa en un lugar preminente entre las de la NFL. El analista Ben Solak, de ESPN, ha llegado a predecir que Flores llevará a Minnesota al título de la NFC North, llamándolo directamente «el mejor coordinador defensivo de la NFL» (Heavy.com). Dentro de esa unidad, Dallas Turner parece a punto de dar el salto: O’Connell dijo al cierre del campamento que el edge rusher de tercer año tiene ya «control total» del esquema defensivo (The Viking Age).
A eso se suma una flexibilidad financiera que no existía en marzo: los aproximadamente 20-21 millones de dólares de espacio de cap disponibles ya han permitido a Minnesota reaccionar en tiempo real a sus propios problemas —los waivers de Keegan y Samac, la firma de Van Noy— y deberían darle margen para seguir haciéndolo durante la temporada regular si aparecen más lesiones.
11. Puntos débiles y riesgos reales
El primero es estructural y afecta a la posición quizás más importante del campo: la situación de quarterback. Murray ha jugado una sola temporada completa en sus últimos cuatro años y se perdió doce partidos en 2025; detrás de él, un McCarthy que apenas ha disputado 10 de 34 partidos posibles en su carrera y que lleva semanas sin una sola repetición de calidad. Varios rankings de salas de quarterback sitúan a la de Minnesota entre las más débiles de la liga (Vikings Wire/USA Today).
El segundo es la línea ofensiva interior, y en particular el centro: Blake Brandel mostró problemas de snap durante la pretemporada, y varios analistas, entre ellos Seth Walder de ESPN, la señalan como una de las mayores variables de la temporada, con un riesgo añadido para un quarterback de la estatura de Murray (1,78 metros), especialmente vulnerable a la presión interior (Yahoo Sports). El tercero es el grupo de corredores: Mike Clay lo señaló como la principal debilidad del roster, y persisten críticas sobre la incapacidad de O’Connell para establecer una ofensiva terrestre equilibrada en sus primeros cuatro años al mando (VikingsTerritory).
A esto se suma la pérdida de temporada completa de Jamal Adams, que resta versatilidad a una secundaria que ya dependía de un rookie (Jakobe Thomas) para aportar profundidad extra, y la debilidad reconocida en cornerback, apenas reforzado en el draft y en la agencia libre. La salida de Jonathan Greenard, sin una reposición de nivel similar hasta la firma tardía de un Kyle Van Noy de 35 años, deja además signos de interrogación en el rush exterior, algo que PFF ya había anticipado como un posible paso atrás (Yahoo Sports/PFF). Con aproximadamente ocho titulares nuevos respecto a la temporada pasada, la profundidad general del equipo —especialmente en línea ofensiva interior, secundaria y edge— es motivo legítimo de preocupación si las lesiones se acumulan como ya lo han hecho en pretemporada.
12. El contexto de la NFC North: la división más dura para llegar sin certezas
Minnesota compite en 2026 en, probablemente, la división más competitiva de la NFC. Los Detroit Lions son favoritos claros según ESPN, con una estimación de victorias de 10,5 por tercer año consecutivo y Mike Clay proyectándolos como el segundo mejor equipo de la NFL (ESPN Betting Outlook). Los Green Bay Packers, con una estimación de 9,5 victorias, son vistos por Albert Breer como «legítimos contendientes al Super Bowl», apoyados en la mejor temporada de la carrera de Jordan Love (88,8 de nota PFF), aunque con la incertidumbre de si Micah Parsons empezará en la lista PUP tras su recuperación de rodilla (PFF). Los Chicago Bears, defensores del campeonato de división tras el título de 2025 —su primero desde 2018, en el año debut de Ben Johnson—, llegan con un Caleb Williams en ascenso claro (67,6 a 76,9 de nota PFF entre su año de rookie y su segunda temporada) (PFF).
En ese contexto, la mayoría de modelos y power rankings sitúan a Minnesota como el cuarto equipo de la división. ESPN Analytics le da solo un 10% de probabilidad de ganar la NFC North —la cifra más baja de las cuatro franquicias, frente al 38% de Detroit, el 33% de Green Bay y el 19% de Chicago— y entre un 29% y un 40% de probabilidad de alcanzar playoffs, según (ESPN). Las proyecciones de récord oscilan entre las 7,5 victorias de ESPN y las 11 de Daily Norseman, con un consenso de apuestas alrededor de 8,5; las cuotas para ganar el Super Bowl se mueven en torno a +5000 (50 a 1) en la mayoría de casas (CBS Sports). No todo es escepticismo, sin embargo: Fox Sports ha respaldado abiertamente una apuesta a favor de Minnesota para ganar la división a +510, apoyándose precisamente en el posible salto de Murray y en la defensa de Flores como catalizadores de una sorpresa (Fox Sports).
13. La Week 1: un «Border Battle» en casa, con los modelos divididos
El domingo 13 de septiembre, a las 3:25 de la tarde (hora central), Minnesota recibirá a Green Bay en el U.S. Bank Stadium por primera vez en un partido inaugural desde 2023, y solo por segunda vez en más de sesenta años de rivalidad se juega un enfrentamiento de Week 1 en suelo de Minnesota (vikings.com). En la serie histórica completa (temporada regular y playoffs), Green Bay lidera 67-61-3 (Wikipedia).
Los modelos no se ponen de acuerdo sobre el resultado, lo que en sí mismo resume bien la incertidumbre de toda la temporada. El modelo de Dimers, con diez mil simulaciones, da a Green Bay un 57,6% de probabilidad de victoria y un marcador proyectado de 22-21 (Dimers.com). Blitz-Odds y Team Rankings, en cambio, colocan a Minnesota como ligero favorito en casa (entre -1 y -1,5), y un analista de BetMGM recomienda apostar por los Vikings citando la posible regresión de la línea ofensiva de Green Bay frente al esquema de blitz de Flores y la posible ausencia de Micah Parsons (BetMGM Sports). Sports Illustrated prevé una victoria de Minnesota por 30-20, y Matthew Coller, en su predicción de calendario completo para Purple Insider, también se inclina por los Vikings (SI.com).
Conclusión: una apuesta con muchas piezas en el aire
Pocas offseasons concentran tanto movimiento estructural como esta. Un GM despedido en enero, cuatro meses de interinidad que definieron la agencia libre y el draft, un GM nuevo que llegó ya con el verano encima y tuvo que reordenar el front office sobre la marcha, una competencia de quarterback que se resolvió tarde y de forma abrupta, un safety perdido para toda la temporada por un diagnóstico que cambió a mitad de camino, y una posición de centro que Minnesota no cerró hasta encontrarla en el mercado de waivers, ya con la Week 1 a la vista. Todo esto conviviendo con motivos reales de optimismo: un trío de receptores entre los mejores de la liga, una defensa que lleva tres años siendo de las más difíciles de mover, y un margen de cap que, por primera vez en mucho tiempo, permite corregir errores sobre la marcha en lugar de acumularlos.
O’Connell resumió la temporada con una frase pensada para sus jugadores en pleno campamento, pero que sirve también como diagnóstico de todo el equipo: pidió que compitieran «como Rottweilers, no como Chihuahuas» (Yahoo Sports). La frase resume bien la apuesta de fondo de esta offseason: Minnesota ha decidido jugar agresivo con recursos limitados —un quarterback casi gratis, un draft cargado de riesgo médico, un centro resuelto en el último minuto— confiando en que su defensa y su ataque aéreo compensen la incertidumbre. La NFC North no va a regalar nada, los modelos no se ponen de acuerdo ni sobre el primer partido, y la posición más importante del campo sigue siendo una incógnita a medio resolver. Pero, después de siete meses de decisiones, la offseason termina donde tenía que terminar: en el campo, el domingo, frente a Green Bay.
La noticia más deseada: el regreso de Harrison Smith
Hay un giro final que el artículo, cerrado apenas unos días antes de la Week 1, no llegó a recoger y que recuperamos ahora: El safety Harrison Smith, liberado por los propios Vikings el 11 de marzo en una designación post-1 de junio que evitaba una garantía de 25 millones, ha vuelto al equipo para su decimoquinta temporada. Tras meses de indecisión sobre su futuro y sin firmar con nadie durante toda la offseason, Smith acordó un contrato de un año el sábado 5 de septiembre, y Minnesota lo hizo oficial el martes 8, con un valor de 12,25 millones de dólares que puede escalar hasta 16,25 millones con incentivos de playoffs (ESPN)
El contexto explica bien la urgencia. Con Jamal Adams fuera de toda la temporada por su rotura de cuádriceps, Theo Jackson lidiando con una lesión en la pierna y los dos rookies de apellido Thomas (Jakobe y Jacob) tocados físicamente, la sala de safeties de Minnesota se había quedado, en palabras de un analista de Yahoo Sports, «de papel» (Yahoo Sports). El movimiento correspondiente en el roster fue colocar al tight end de segundo año Ben Yurosek en la lista de reserva por lesión, lo que permitió a los Vikings sumar a Smith sin tener que cortar a ningún otro jugador de la unidad defensiva.
A sus 37 años, y tras la temporada menos productiva de toda su carrera en 2025 (68,9 de nota PFF, puesto 33 de 98 entre safeties calificados), Smith no vuelve como titular indiscutible, pero sí como refuerzo de veteranía y liderazgo en un vestuario que ha absorbido ocho titulares nuevos este verano (NBC Sports Fantasy). Según Mike Garafolo, de NFL Network, el plan es que esté disponible ya para la Week 1 ante los Packers, cerrando así el círculo de una offseason que empezó despidiéndose de él y termina, siete meses después, dándole la bienvenida de vuelta a casa.
Por Zascan
