Qué le pasa a la ofensiva de O’Connell?
Evolución del ataque de los Vikings en los últimos años.

¿Es Kevin O’Connell la mente ofensiva que esperábamos?
Tercer partido de la temporada y tercera victoria; la defensa es un auténtico espectáculo y tenemos al mejor kicker de la liga, pero…
Ese pero es la mayor preocupación actual de cualquier seguidor vikingo, y no es otro que el ataque. Una ofensiva que sigue arrastrando una serie de problemas que durante los últimos años parecen haberse cronificado y ante los cuales Kevin O’Connell no acaba de encontrar ninguna solución aparente. Y todo eso a pesar de que, aún a día de hoy, el head coach y coordinador ofensivo de facto del equipo, sigue siendo reconocido como de uno de los grandes técnicos ofensivos de la liga. Definiciones como “mente ofensiva”, “QB guru” o “QB whisperer” se siguen asociando al head coach vikingo.
Pero vamos a irnos unos años atrás. Después de una carrera intrascendente como QB de la liga, Kevin O’Connell inicia una carrera fulgurante como técnico. Tras pasar por los staffs de Cleveland y San Francisco, y ser coordinador ofensivo en los Washington Redskins es contratado en 2020 para dicho puesto por Los Ángeles Rams. En su segundo año el equipo angelino logra ganar la Superbowl y lleva a su ataque a ser el quinto en yardas totales de la liga.
Durante esos años los Minnesota Vikings habían tenido un baile de entrenadores y sistemas ofensivos, aunque siempre siguiendo una línea bastante continuista con la filosofía de su entrenador Mike Zimmer, y provocada por la herencia de muchos años del runningback estrella Adrian Peterson y del que fue su sustituto Dalvin Cook. El último coordinador ofensivo de la era Zimmer fue Klint Kubiak con el que el equipo fue el 14º en puntos por partido y el 12º en yardas totales, pero a la vez fue el equipo con menos intercepciones y menos fumbles de la liga.
Con la llegada de Kevin O’Connel en 2022 se pretendía transformar por completo la identidad de los Minnesota Vikings desmantelando el viejo sistema conservador e instaurando una ofensiva más dinámica basada en la escuela de Sean McVay. Sin entrar en muchos detalles sobre los cambios del sistema de una época a otra, sí que podemos decir que en su primer año como entrenador vikingo, el equipo fue el 8º en puntos por partido, 7º en yardas totales y 6º en yardas de pase, con la dirección en el campo de un QB experimentado y con talento como Kirk Cousins. Ante estas estadísticas el equipo sufrió una caída en su producción de carrera siendo el 29º en Run EPA (eficiencia de carrera).
Pero esa evolución y revolución del ataque vikingo se truncó a mitad de la temporada 2023 con la lesión de Kirk Cousins y el baile de QBs hasta final de temporada. Acabando ese año como el 17º equipo en Pass EPA (9º hasta la lesión de Cousins) y el 25º en Run EPA.
Con la llegada de Darnold hubo un pequeño cambio en la filosofía ofensiva y aunque el equipo mantuvo una buena estadística global 12º en yardas totales y 6º en puntos totales; en la segunda mitad de temporada se empezaron a ver mayores dificultades para mover el ataque, más aún en los dos partidos finales de la temporada contra Lions en temporada regular y Rams en el Wild Card, donde la ineficiencia en la red zone y la falta de capacidad de Kevin O’Connell para resolver los problemas del ataque se empezaron a ver evidenciados.
El año 2025 es el peor estadísticamente del ataque desde la llegada de Kevin O’Connell. Siendo el 26º en puntos, 28º en yardas totales, el peor equipo de la liga en Pass EPA y el segundo peor en eficacia en 3º down. Más allá de los problemas de lesiones y del desarrollo del JJ McCarthy como QB, las estadísticas de la ofensiva están muy alejadas de las expectativas puestas en un equipo con jugadores de talento como Justin Jefferson y TJ Hockenson entre otros.
El problema más grave reside en que todos esos síntomas que aparecieron desde el final del año 2024 y durante todo el 2025, se han visto agudizados en el inicio de esta temporada, con QB nuevo (Kyler Murray) y con una plantilla con menos problemas de lesiones que el año anterior. En estas tres semanas el equipo es el peor en yarda totales y el 31º en eficacia en 3º down de nuevo; y la sensación de la falta de recursos de Kevin O’Connell para cambiar esta situación se ven por momentos como algo preocupante.
El problema se ve si cabe más expuesto, cuando la defensa está rayando a un nivel élite de la liga, comandada por Brian Flores, y el desarrollo de las elecciones de los últimos años del draft en defensa van encajando poco a poco en un sistema que parece tener pocas fisuras y que es capaz de ser dominante en la NFL.
Mientras que los problemas de estabilidad en la posición de QB, con el traspaso final de JJ McCarthy este lunes y la imposibilidad de sacar partido a un jugador élite como Justin Jefferson, que año a año ve como sus estadísticas van decayendo, ponen en evidencia la capacidad de todo el staff ofensivo de desarrollar el talento que se le presupone a esta plantilla.
Es cierto que aún es pronto en la temporada y que la inclusión de un Qb con las características de Kyler Murray puede llevar más tiempo del que los aficionados impacientes parece que tenemos, pero no cabe duda de que las 14 semanas que quedan de temporada y la evolución del ataque a lo largo de ellas, pueden marcar el futuro de Kevin O’Connell en la ciudad de Minneapolis.
Escrito por Nacho Pesquera para VIkings Spain
