La factura del ataque
Cuánto ha invertido Minnesota en la ofensiva de Kevin O’Connell y qué ha recibido a cambio
Cuatro victorias y una pregunta incómoda
Cuatro victorias, cero derrotas, líderes de la NFC Norte. Y, sin embargo, en Minneapolis nadie habla del récord. Se habla del ataque. Del 15-10 ante Miami sin un solo touchdown ofensivo, con las cinco patadas de Will Reichard como únicos puntos del equipo y con T.J. Hockenson atrapando sus 13 targets como única vía de escape del juego aéreo. Del 9-3 en Chicago. De las 4,4 yardas por jugada que colocan a los Vikings en el puesto 32 de 32. De un 33,0% de éxito ofensivo que es, literalmente, el peor de la liga, y de un EPA por jugada de -0,10 que los sitúa empatados en el puesto 27.
Hasta aquí, nada que no sepáis. Lo que pretendo con este artículo es otra cosa: ir más allá del partido de la semana y abrir el libro de cuentas. Kevin O’Connell llegó en febrero de 2022 con la etiqueta de gurú ofensivo heredada del árbol de Sean McVay. Es el entrenador jefe, es quien canta las jugadas y es, por tanto, el máximo responsable de lo que sucede cuando los Vikings tienen el balón. La pregunta es sencilla de formular y difícil de responder: ¿cuánto le ha dado la franquicia para construir ese ataque y cuánto le ha devuelto él?
Primera parte: lo que se ha gastado
El dinero
Empecemos por la nómina. La tabla recoge el gasto ofensivo de los Vikings temporada a temporada según Spotrac, con tres medidas distintas: el cap hit (lo que cuenta contra el tope salarial ese año), el cash (lo que realmente se paga) y el AAV (el valor medio anual de los contratos, que refleja mejor el compromiso a largo plazo). Los rankings son sobre los 32 equipos.
| Temporada | Gasto ofensivo (cap) | % del cap | Rank cap | Rank cash | Rank AAV | Rank cap defensa |
| 2022 | 97,2 M$ | 46,6% | 8.º | 19.º | 16.º | 24.º |
| 2023 | 77,4 M$ | 36,4% | 27.º | 13.º | 14.º | 9.º |
| 2024 | 101,6 M$ | 40,2% | 16.º | 10.º | 7.º | 18.º |
| 2025 | 129,8 M$ | 47,8% | 11.º | 3.º | 6.º | 5.º |
| 2026 | 149,5 M$ | 48,3% | 6.º | 22.º | 16.º | 28.º |
Datos de la vista de jugadores activos de Spotrac, consultada el 8 de octubre de 2026. Otras fuentes y otros filtros (por ejemplo, incluir lesionados o dinero muerto) mueven ligeramente las cifras, pero no la tendencia.
La tendencia es lo que importa. En 2022, O’Connell heredó un ataque caro pero concentrado en el QB —Cousins era el tercer quarterback que más contaba contra el cap de la liga— pero barato en las trincheras: la línea ofensiva era la 28.ª en gasto. A partir de ahí, el dinero se desplaza. En 2025, los Vikings fueron el tercer equipo que más efectivo pagó en ataque y el primero en efectivo pagado a su línea ofensiva: 91,9 millones de dólares. En 2026, casi la mitad del tope salarial (48,3%) está en el lado del balón que no funciona, mientras la defensa de Brian Flores —la mejor de la liga en EPA por jugada permitida según Next Gen Stats— es la 28.ª en gasto.
Detrás de esas cifras hay nombres propios. Justin Jefferson firmó en 2024 la extensión de 4 años y 140 millones que lo convirtió en el no quarterback mejor pagado de la historia en ese momento. Christian Darrisaw recibió 4 años y 104 millones ese mismo verano. Hockenson renovó en 2023 por 4 años y 66 millones, un contrato que reseteó el mercado de los tight ends. Will Fries llegó en 2025 con 5 años y 88 millones, en el mismo mercado que Ryan Kelly, que se retiró en marzo tras una única temporada lastrada por conmociones. Este año se añadió a Jauan Jennings por 8 millones garantizados en buena parte.
Hay, sin embargo, una línea de la nómina que va exactamente en la dirección contraria: la del quarterback. En 2025, los Vikings fueron el equipo que menos efectivo pagó a sus quarterbacks de toda la NFL (32.º) y en 2026 están en el 30.º puesto en cap. Kyler Murray cuesta 1,3 millones. Es una decisión de modelo, no un accidente: rodear a un quarterback barato de un elenco carísimo. Retengamos esa idea, porque es la clave de todo lo que viene después.
El draft
El segundo recurso es el capital de draft. Esta es la inversión ofensiva en el top 100 (las tres primeras rondas, aproximadamente) durante la era O’Connell:
| Draft | Jugador | Pick | Coste adicional | Situación hoy |
| 2022 | G Ed Ingram | 59 | — | Traspasado por una sexta ronda |
| 2023 | WR Jordan Addison | 23 | — | Quinto año ejercido, WR2 del equipo |
| 2024 | QB J.J. McCarthy | 10 | Picks 11, 129 y 157 a cambio del 10 y el 203 | Traspasado a los Giants por una quinta ronda de 2027 |
| 2025 | G Donovan Jackson | 24 | — | Fuera para la temporada por rotura de menisco |
| 2026 | T Caleb Tiernan | 97 | — | Rookie |
A esto hay que sumar el traspaso por Hockenson en 2022, que costó una segunda ronda de 2023 y una tercera de 2024 (con dos cuartas de vuelta), y una quinta ronda por Jordan Mason en 2025.
La lectura es doble. Por un lado, el ataque se ha llevado tres de las seis primeras rondas del periodo (las otras tres fueron para Lewis Cine, Dallas Turner y Caleb Banks). Por otro, el dato que más duele: el activo de draft más valioso de toda la etapa —un top 10 por el que además se pagaron una cuarta y una quinta para subir un puesto— ha acabado convertido en una quinta ronda de 2027. Como recordaba Dane Brugler y recogía Matthew Coller en Purple Insider, además, Minnesota no seleccionó a un solo jugador entre los picks 25 y 100 en los tres drafts previos a 2026. Poco capital de clase media, y el de clase alta concentrado en una apuesta fallida.
Segunda parte: lo que se ha recibido
La radiografía por EPA
El EPA (Expected Points Added) mide cuántos puntos esperados suma o resta cada jugada en función de la situación de down, distancia y posición en el campo. Es, hoy por hoy, la métrica de eficiencia más usada para evaluar ataques. Junto a ella pongo el DVOA de FTN, que ajusta por la calidad del rival, y el EPA por drive, que muchos analistas consideran la medida más limpia del rendimiento ofensivo.
| Temporada | EPA/jugada | EPA/pase | EPA/carrera | DVOA | EPA/drive | Récord |
| 2022 | 18.º | 10.º | 29.º | 20.º | 14.º | 13-4 |
| 2023 | 18.º | 18.º (11.º antes de la lesión de Cousins) | 22.º | 23.º | 16.º | 7-10 |
| 2024 | 14.º | 12.º | 25.º | 15.º | 15.º | 14-3 |
| 2025 | 28.º | 26.º | 30.º | 29.º | 28.º | 9-8 |
| 2026 (sem. 1-4) | 27.º (-0,10) | — | — | — | — | 4-0 |
Rankings 2022-2025 de SI / Will Ragatz y Bring Me The News; 2026 de PerThirtySix.
Bill Barnwell lo resumió en enero con una frase que escuece: en los cuatro primeros años de O’Connell, los Vikings fueron el 18.º ataque en EPA por jugada, por detrás de Jaguars y Falcons, y su currículum no tiene una sola ofensiva top 10 ni en EPA ni en DVOA. Sheil Kapadia, en The Ringer, fue todavía más directo: «O’Connell ha entrenado unos cuantos ataques mediocres y uno terrible».
La paradoja PFF
Aquí aparece un matiz interesante. Las notas de PFF, que evalúan la ejecución de cada jugador en cada snap, han sido mucho más generosas con los ataques buenos de O’Connell que el EPA. En 2022, los Vikings fueron quintos en nota ofensiva global de PFF; en 2024 cerraron la semana 17 con un 81,4, también quintos. Mientras, el EPA los dejaba en el 18.º y el 14.º puesto.
Las dos métricas miden cosas distintas y conviene no forzar la comparación, pero la brecha cuenta algo: con Cousins y Darnold, los jugadores ejecutaban a nivel top 5 y el producto final —puntos esperados— salía en la zona media. Cuando las piezas rinden por encima de lo que rinde el conjunto, la mirada se desvía inevitablemente hacia quien diseña el conjunto. En 2025, cuando ni siquiera las piezas funcionaron, la nota bajó al 66,2 (23.º) ya en la semana 7.
El cruce: inversión frente a rendimiento
Si ponemos las dos partes del artículo en la misma tabla, la historia se cuenta sola:
| Temporada | Rank gasto ofensivo (cash) | Rank gasto QB (cash) | Rank EPA/jugada | Diferencia |
| 2022 | 19.º | 6.º | 18.º | Rendimiento acorde al gasto |
| 2023 | 13.º | 10.º | 18.º | Ligeramente por debajo |
| 2024 | 10.º | 22.º | 14.º | Ligeramente por debajo |
| 2025 | 3.º | 32.º | 28.º | 25 puestos por debajo |
| 2026 | 22.º (6.º en cap) | 31.º | 27.º | Muy por debajo |
Gasto de Spotrac (vistas 2022-2026); EPA de las fuentes citadas arriba.
Dos conclusiones. La primera: en ninguna de las cinco temporadas el ataque ha rendido por encima de lo que costaba. En el mejor de los casos (2022), ha rendido exactamente lo que valía. La segunda, más importante: el desplome coincide con el momento en el que la inversión fuera del quarterback fue máxima y la inversión en el quarterback, mínima. En 2025, con la línea ofensiva más cara de la liga en efectivo, un tight end y un receptor de contrato récord y Aaron Jones y Mason en el backfield, el ataque fue el 28.º.
Eso admite dos lecturas, y las dos son legítimas. La benévola: en la NFL de hoy el quarterback es la variable que decide casi todo, y ningún entorno de lujo compensa un QB del percentil más bajo. La exigente: un entrenador jefe con fama de gurú ofensivo, con ese elenco, debería ser capaz de elevar al menos hasta la media a quien tenga bajo el centro. Es exactamente lo que planteaba Kapadia: si Shanahan, McVay o Payton tuvieran este talento, ¿producirían un ataque top 10-12? Él cree que sí.
El juego de carrera, la prueba más limpia
Si hay un indicador que permite separar al quarterback del sistema, es la carrera. Y aquí el dato es demoledor: entre 2022 y 2025, los Vikings nunca pasaron del puesto 22 en EPA por carrera. Ni con Dalvin Cook, ni con Aaron Jones, ni con Jordan Mason. Ni con una línea barata, ni con una de las más caras de la liga.
En 2026, O’Connell ha cambiado de filosofía: en las dos primeras semanas, Minnesota fue el equipo que más corrió en primer y segundo down de toda la NFL. Pero el volumen no ha traído eficiencia: 3,6 yardas por carrera tras tres semanas, y un EPA por carrera negativo incluso en el mejor partido terrestre del año, los 94 yardas de Jones ante Miami.
Tercera parte: las atenuantes
Sería injusto cerrar aquí sin poner sobre la mesa todo lo que juega a favor de O’Connell, que no es poco.
Las lesiones. Cousins se rompió el Aquiles en la semana 8 de 2023, con Jefferson ya fuera casi dos meses por los isquios. Antes de esa lesión, el pase era el 11.º en EPA. En 2025, según el FTN Football Almanac, ninguna combinación de la línea ofensiva jugó más del 25% de los snaps. Y 2026 va por el mismo camino: Jefferson se torció el tobillo en Tampa, Donovan Jackson se ha roto el menisco cuando solo había concedido dos presiones en 100 snaps de protección y Darrisaw está en protocolo de conmoción.
El quarterback. Nueve titulares distintos desde 2022. Entre ellos, nombres como Jaren Hall o Max Brosmer, que figuran en los puestos 90 y 94 de 97 en QBR de carrera desde 2023. Con Dobbs ganó dos partidos; con Nick Mullens sacó 1.110 yardas en tres titularidades. Y Sam Darnold, el ejemplo perfecto de lo que O’Connell puede hacer con un quarterback funcional, se marchó tras un Pro Bowl y una temporada de 14 victorias.
La estructura de poder. Durante cuatro de estas cinco temporadas, la plantilla la diseñó Kwesi Adofo-Mensah, despedido en enero. Fue el propio Adofo-Mensah quien asumió internamente la culpa de no emparejar a McCarthy con un veterano creíble en 2025, y quien quería la ventaja salarial de un quarterback con contrato de rookie. Y también hay que recordar que O’Connell empujó para subir al número 3 a por Drake Maye, oferta que New England rechazó.
Pero las atenuantes tienen un límite. Según la misma pieza de ESPN, O’Connell apoyó la subida al 10 por McCarthy, lideró la evaluación de los quarterbacks de aquel draft y, este año, lideró también la apuesta por Murray. Y ni él, ni el coordinador ofensivo Wes Phillips, ni el entrenador de quarterbacks Josh McCown consiguieron corregir la precisión de McCarthy ni acelerar sus lecturas. Phillips, conviene recordarlo, está en el cargo desde 2022: el cuerpo técnico ofensivo es esencialmente el mismo en las cinco temporadas analizadas. No hay coordinador al que señalar en lugar del entrenador jefe.
El veredicto
Pongamos los números en una sola frase. En cinco temporadas, Minnesota ha llevado su gasto ofensivo desde la media de la liga hasta el top 6, ha destinado al ataque la mitad de sus primeras rondas y ha rodeado a sus quarterbacks del mejor elenco que el dinero podía comprar. A cambio, ha obtenido un ataque que oscila entre la media (2022-2024) y el fondo de la tabla (2025-2026), que nunca ha sido top 10 en EPA ni en DVOA y que nunca ha sabido correr con eficiencia.
¿Está O’Connell aprovechando los recursos? Los datos dicen que no del todo. Con un quarterback competente ha extraído lo que el talento valía, sin multiplicarlo. Sin él, el sistema no ha sido capaz de sostener al jugador más débil del campo, que es precisamente lo que se le exige a un entrenador con su reputación. Y la parte del gasto de la que él tiene más responsabilidad directa —la elección y el desarrollo del quarterback— es la que peor retorno ha dado: un top 10 convertido en una quinta ronda.
Ahora bien: el propio O’Connell parece haber leído el mismo informe. «No creo que, en algunas de las adversidades, haya entrenado muy bien. Intentando preocuparme quizá por la hoja de estadísticas», reconoció tras la semana 1, antes de añadir que esto «va de ganar». Su plan de 2026 —proteger el balón, posesiones largas, dejar que la defensa gane— explica el 4-0. Y el último cuarto ante Miami, con Murray firmando 0,58 de EPA por jugada y 16 de 18 en la segunda parte, es la primera señal de vida real del ataque en mucho tiempo.
El problema es que ese plan es exactamente la renuncia a lo que se pagó. Nadie invierte casi la mitad de su tope salarial en el ataque para ganar 15-10 a base de field goals. La defensa de Flores, que cuesta la mitad, está sosteniendo un proyecto diseñado para que fuera al revés. Y esa defensa no será eterna: ni en rendimiento ni, probablemente, en nómina.
Este domingo, Nueva Orleans. Después, la semana de descanso. Contra una defensa que era 23.ª en EPA permitido hace dos semanas, el ataque más caro que ha tenido Minnesota en años tiene una oportunidad de empezar a pagar la factura. Si no lo hace, la conversación de los próximos meses no será sobre Kyler Murray. Será sobre el hombre que canta las jugadas.
Skol.
Escrito para Vikings Spain por Zasca
Fuentes consultadas:
Muffed, StatChasers, PerThirtySix; Sports Illustrated; Spotrac 2022; Spotrac 2023; Spotrac 2024; Spotrac 2025; Spotrac 2026; Vikings.com, rankings; NFL.com, Justin Jefferson; Spotrac, Christian Darrisaw; ESPN, T.J. Hockenson; The Athletic, Will Fries; Vikings.com, Ryan Kelly; Pro Football Rumors; ESPN, movimientos 2026; Purple Insider; Vikings.com, Jordan Addison; NFL.com, J.J. McCarthy; Vikings.com, traspaso de McCarthy; PFF, líneas ofensivas 2026; Vikings.com, draft 2026; Bring Me The News; Purple PTSD; Daily Norseman; Vikings Territory, semana 17; Vikings Territory, semana 7; Yardbarker; Yahoo Sports; ESPN, Vikings y quarterbacks; NBC Sports; Vikings.com, cuerpo técnico 2026; A to Z Sports.
