Manual de autoayuda para sobrevivir a la pretemporada de los Vikings
(sin acabar creyendo que Carson Wentz es el MVP)

Cada agosto pasa lo mismo. Se abre la pretemporada, algún nombre que nadie había apuntado en la quiniela del roster de 53 hace tres highlights seguidos contra suplentes de suplentes, y de repente medio Twitter —perdón, medio X— ya le está escribiendo la biografía. Luego llega septiembre, ese señor desaparece de nuestras vidas, y todos fingimos que nunca dijimos nada. Yo también he caído. Este texto es, en parte, una confesión.
El caso es que hace años, más de los que me gustaría reconocer, que dejé de ver la pretemporada. También han pasado unos cuantos desde que dejé de leer análisis profundos de repeticiones de entrenamientos. Pero debido a esta locura que hemos creado y cierta “necesidad” de bucear un poco más, me encontré en mi apartamento de vacaciones viendo el partido Vikings – Giants, mientras que mi familia se bañaba en la piscina. Sigo pensando que soy yo el equivocado. En cualquier caso, y dado que dediqué (perdí) ese tiempo de mi vida en ello, me dije que tenía que salir un artículo de aquello y esto es lo que he juntado reflexionando sobre cómo me enfrento a este periodo del año NFL.
Vamos a hablar de la pretemporada de los Vikings de 2026, sí, pero sobre todo vamos a hablar de por qué deberías desconfiar de casi todo lo que veas en ella. No porque no sirva para nada —luego llegamos a eso—, sino porque la inmensa mayoría de lo que se cuenta sobre estos partidos está mal leído, nos falta una ingente cantidad de información para interpretarlo, y encima se cuenta con una seguridad que ya quisiera yo para hablar de mi futuro laboral.
El caso Kyler Murray, o cómo spoilearse la propia serie

Empecemos por el chiste que se ha contado solo. El 11 de agosto, cuatro días antes de que los Vikings jugaran su primer partido de pretemporada, Kevin O’Connell anunció que Kyler Murray sería el titular de la Semana 1 frente a Green Bay (NFL.com). Es decir: la gran competencia por el puesto de quarterback que se lleva vendiendo meses por parte del circo mediático en torno a la NFL, la que se supone que íbamos a «diseccionar partido a partido» durante toda la pretemporada, se resolvió antes de que nadie se pusiera el casco de verdad en un partido que contara ni un poquito.
Esto no es un detalle menor, es prácticamente la tesis de este artículo servida en bandeja. Si el propio equipo cierra el debate antes del primer snap de pretemporada, ¿qué exactamente estamos evaluando cuando vemos jugar a Murray, a J.J. McCarthy o a Carson Wentz contra la segunda unidad de los Giants? Spoiler: estamos viendo instalación de sistema, ritmo de trabajo y, sobre todo, mucho relleno. Nada que vaya a cambiarle la vida a nadie, por muy bonito que quede en un vídeo de dos minutos.
Lo que pasó en Nueva York (y lo que en realidad significó)

El 15 de agosto los Vikings ganaron 13-10 a los Giants en el MetLife Stadium, en el estreno de pretemporada de ambos equipos (ESPN). Murray abrió el partido con la primera unidad y dirigió un drive que acabó en un gol de campo, algo lógico porque, insisto, ya era el titular oficial antes de salir al campo (ESPN). McCarthy entró después y firmó una línea discreta de 4 de 7 para 34 yardas, y Carson Wentz cerró la noche con 9 de 14 para 81 yardas y un touchdown a Myles Price (Vikings.com).
Y aquí viene la parte divertida: ese touchdown de Wentz a Price, completamente real y bastante bonito, fue recibido por una parte de la prensa con el entusiasmo reservado normalmente para el regreso de un Pro Bowler (Yahoo Sports). Nada que objetar a que Price tuviera una buena noche —lideró al equipo con 4 recepciones y 51 yardas—, pero conviene recordar el contexto: era el tramo final de un partido que no cuenta, contra defensores que en muchos casos tampoco estarán en la liga en octubre (Vikings.com). Que quede claro: disfrutar del momento está permitido. Fichar mentalmente a Myles Price como titular de 2027, no tanto.
La paliza mediática que ha recibido J.J. en esta semana por los drives que jugó en ese partido es para reflexionar un poco en nosotros mismos y en si queremos consumir ese tipo de contenido. Ahora bien, como he dicho, cada uno que reflexione consigo mismo, que somos todos mayorcitos.
La noticia real de esa noche, por cierto, ni siquiera fue ofensiva: el safety Jamal Adams tuvo que ser retirado del campo con lo que ha acabado siendo una lesión seria de rodilla sin contacto (Yahoo Sports). Que un partido que «no importa» pueda cambiarte la temporada por una jugada sin balón cerca es la ironía perfecta de la pretemporada: el marcador es de mentira, pero las lesiones son completamente reales.
Por qué tu cerebro te va a engañar (con ejemplos que duelen)
No hace falta irse muy lejos para encontrar los cadáveres de pretemporadas espectaculares. Los Lions de 2008 acabaron su pretemporada invictos, 4-0. Después hicieron historia por otro motivo: se convirtieron en el primer equipo en perder los 16 partidos de una temporada regular (NFL Preseason Stats). Los Browns de 2017 repitieron la broma con el mismo resultado exacto, 4-0 en agosto y 0-16 en la temporada de verdad (NFL Preseason Stats). Si esos dos casos no te bajan un poco la euforia de agosto, nada lo hará.
Con los quarterbacks pasa lo mismo, o peor, porque encima nos enamoramos de ellos personalmente. Zach Wilson completó un 75% de sus pases en la pretemporada de 2021 y todo el mundo se preparó para ver a un futuro MVP; acabó esa temporada regular último de la liga en porcentaje de acierto (Reddit / análisis con datos de PFF). Blake Bortles dominó su pretemporada de novato y después firmó una de las mayores caídas de nivel registradas entre agosto y la temporada real (Reddit / análisis con datos de PFF). La correlación entre rendimiento de pretemporada y rendimiento de temporada regular es, directamente, casi inexistente (The New York Times).
Así que la próxima vez que alguien te diga «es que en pretemporada ya se veía venir», puedes responder con toda la tranquilidad del mundo: no, no se veía. Se vio lo que se quiso ver, que es distinto.
Entonces, ¿para qué sirve esto, si no es para hacer pronósticos?
Aquí viene la parte útil del manual, lo prometo. La pretemporada no sirve para predecir resultados, pero sí sirve —y mucho— para otras cosas si sabes mirar en el sitio correcto:
- Los snaps de titulares, no las estadísticas de titulares. El dato relevante no es cuántas yardas lanzó Murray, sino cuántas series jugó y con qué paquete ofensivo, porque eso indica en qué punto de instalación está el ataque, no si va a ganar el MVP (SportsHighlight). Los titulares llevan años jugando cada vez menos minutos en pretemporada precisamente porque a los equipos les importa más la salud que el resultado (Fox Sports).
- Quién juega contra quién. Un receptor suplente destrozando a la cuarta cornerback de la plantilla rival en el último cuarto no es una revelación, es matemática: mejor talento contra peor talento (SportsHighlight). Compara siempre el nivel de la competencia antes de emocionarte.
- La salud, no el marcador. La lesión de Jamal Adams pesa infinitamente más para la temporada de los Vikings que el resultado final del partido contra los Giants (Yahoo Sports).
- Las decisiones ya tomadas por el cuerpo técnico, como la titularidad de Murray, que te dicen mucho más sobre la jerarquía real del equipo que cualquier jugada bonita de agosto (NFL.com).
Lo que NO deberías hacer (aunque las ganas te puedan)
No cortes a nadie mentalmente por una mala noche contra la primera unidad rival ni corones a nadie por una buena noche contra la última. No extrapoles un touchdown de tiempo basura a una temporada completa, por bonito que sea el vídeo. Y, sobre todo, no discutas con tu cuñado, con @melocotón23 en X —o contigo mismo en el espejo— usando el marcador o la línea estadística de un partido de pretemporada como argumento de autoridad. El marcador, literalmente, no cuenta para nada: ni para récords de carrera, ni para el historial del equipo, ni para nada que vaya a aparecer nunca en un libro de estadísticas (NFL Preseason Stats).

Lo que viene y cómo vas a verlo ahora
A los Vikings les quedan dos citas más antes de que empiece lo serio: reciben a los Ravens el 22 de agosto en el U.S. Bank Stadium y cierran la pretemporada visitando a los Broncos el 28 de agosto (Vikings.com). Ya sabes lo que vas a leer después de cada uno: algún nombre nuevo «que ha sorprendido a todos», algún quarterback suplente «que se merece más oportunidades» y, casi seguro, alguna comparación exagerada con un jugador de verdad que ya está establecido en la liga.
Disfrútalo, es agosto y no hay nada mejor que hacer. Pero hazlo sabiendo que estás viendo, en el mejor de los casos, un ensayo general con vestuario a medio poner, y que la función de verdad no empieza hasta que los Vikings reciban a los Packers en la Semana 1 de la temporada regular. Todo lo demás, como diría cualquiera que ya se haya llevado un chasco en septiembre, es folclore de agosto: se disfruta, se comenta y, sobre todo, no se le debe ninguna fe ciega.
Por Zascan
