Una Rivalidad Histórica – Packers
Hola a todos, familia vikinga.
Hoy vengo a hablaros de una de las enemistades más antiguas y pasionales de la NFL: la existente entre los Minnesota Vikings y los Green Bay Packers.
Y es que la rivalidad entre estos dos equipos, hoy integrantes de la NFC Norte, comenzó en 1961 y desde aquel primer enfrentamiento, un 22 de octubre, nunca ha dejado de estar latente. Décadas después, cada duelo sigue cargado de historia, orgullo y una competencia que trasciende generaciones.
Y a pesar de que el conjunto de Wisconsin domina ligeramente el balance histórico, la franquicia púrpura ha conseguido varias victorias especialmente simbólicas. En una discusión contra un quesero, él te pondrá a Lombardi encima de la mesa, pero tú le pondrás al menos alguno de estos triunfos.
El 4 de octubre de 1964, los Vikings escribieron la primera gran página de su rivalidad con Green Bay. En apenas su cuarta temporada en la NFL, Minnesota derrotó por primera vez a los Packers en su propio territorio, dirigidos entonces por el legendario Vince Lombardi. El triunfo llegó de la forma más dramática posible, con los Packers por delante 23-21 en los últimos instantes. Fred Cox convirtió un field goal de 27 yardas cuando apenas quedaban 18 segundos para el final. El 24-23 no solo supuso una victoria, fue el primer golpe de Minnesota a un gigante de la NFL y el comienzo de una rivalidad que perdurará hasta nuestros días.
Dos años después de conquistar su primer triunfo ante Green Bay, los Vikings volvieron a golpear a los Packers en su propio territorio, en una auténtica batalla. El 6 de noviembre de 1966, Minnesota derrotó por 20 a 17 al conjunto de Lombardi en Green Bay, en un partido en el que Fran Tarkenton se convirtió en la pesadilla de la defensa local gracias a su capacidad para improvisar y extender las jugadas.
El contexto hacía la hazaña todavía mayor. Los Packers llegaron con un espectacular 7-1 y terminarían aquella temporada proclamándose campeones de la NFL. Para Minnesota, aquella victoria confirmó que el triunfo de 1964 no había sido una casualidad y que los Vikings estaban empezando a convertirse en un rival incómodo para el gigante de Wisconsin.
Pero si las victorias de 1964 y 1966 habían demostrado que Minnesota podía derrotar a los Packers, la de 1967 comenzó a cambiar la percepción de aquella rivalidad. El 15 de octubre, unos Vikings que llegaban con un preocupante 0-4 visitaron al vigente campeón de la NFL y acabaron con una racha de 17 partidos consecutivos invictos, derrotándolo por 10 a 7 en Milwaukee. El partido se decidió en los últimos instantes. Una intercepción del cornerback Earsell Mackbee dio paso a una posesión que terminó con un field goal de 12 yardas convertido por Fred Cox en los últimos segundos. El triunfo marcó un momento clave en la creciente rivalidad entre los dos equipos y anticipó la exitosa era que Bud Grant, que acababa de llegar a la franquicia, comenzaría a construir en Minnesota.
Entre 1968 y 1978, Minnesota llegó a barrer a los Packers en varias temporadas. Especialmente espectacular fue el periodo de 1975 a 1978, cuando los Vikings tuvieron un balance de 8-1 contra Green Bay. De hecho, Minnesota encadenó una racha de siete victorias consecutivas en la serie, probablemente el periodo de mayor dominio de los Vikings.
Pero si tenemos que hablar de una de las victorias más importantes e icónicas de Minnesota contra sus eternos rivales, tenemos que hablar de cuando Cris Carter, Randall Cunningham y el rookie Randy Moss visitaron Lambeau Field el 5 de octubre de 1998 y ganaron 37-24. Ambos equipos llegaban invictos, con un récord de 4-0, y los Packers acumulaban 25 victorias consecutivas como locales en temporada regular, por lo que el partido era uno de los grandes duelos de la temporada en una apasionante Monday Night Football.
Los Vikings comenzaron con fuerza y llegaron al descanso con una ventaja de 24-10. El quarterback Randall Cunningham tuvo una actuación espectacular, lanzando cuatro pases de touchdown y acumulando 442 yardas de pase.
Uno de los grandes protagonistas fue el joven y explosivo receptor Randy Moss, que terminó con cinco recepciones para 190 yardas y dos touchdowns. También destacaron Jake Reed y Robert Smith, que contribuyeron con touchdowns, mientras la defensa de Minnesota terminó interceptando hasta en tres ocasiones a Brett Favre.
Los Packers maquillaron el resultado en el último cuarto con dos touchdowns lanzados por el suplente Doug Pederson, pero Minnesota mantuvo la ventaja y cerró el partido con una contundente victoria que le permitió continuar la temporada con un impresionante 5-0 y al mismo tiempo puso fin a aquella racha de 25 victorias consecutivas como local en temporada regular de Green Bay. Fue una noche que confirmó a los Vikings como uno de los equipos más fuertes de la NFL en 1998.
Y esta no fue una victoria aislada. Aquel triunfo ayudó a lanzar a Minnesota hacia una temporada histórica. Los Vikings terminaron 15-1, el mejor récord de la historia de la franquicia hasta ese momento.
Ahora bien, probablemente el triunfo más importante de Minnesota sobre Green Bay llegó en los playoffs de la temporada 2004. El encuentro se disputó el 9 de enero de 2005 y fue el primer enfrentamiento de postemporada entre ambas franquicias. Los Vikings ganaron 31-17 en Lambeau Field.
Los de Minnesota salieron arrollando desde el principio. Daunte Culpepper conectó con Moe Williams en un espectacular pase de 68 yardas para touchdown y poco después encontró a Randy Moss para otro touchdown de apenas 20 yardas. Tras un field goal de Morten Andersen, Minnesota se puso 17-0 apenas comenzando el partido.
Green Bay reaccionó con un field goal y un touchdown de Bubba Franks tras pase de Brett Favre, reduciendo la diferencia a 17-10. Sin embargo, los Vikings volvieron a golpear antes del descanso. Culpepper lanzó otro touchdown, esta vez de 19 yardas, a Nate Burleson para dejar el marcador 24-10.
En la segunda mitad, los Packers intentaron remontar, pero Favre tuvo una noche muy complicada. Lanzó cuatro intercepciones. Culpepper, en cambio, terminó con 284 yardas y cuatro touchdowns sin intercepciones.
En el último cuarto, Green Bay consiguió acercarse a 24-17 con una carrera de una yarda de Najeh Davenport, pero Minnesota respondió inmediatamente. Culpepper encontró de nuevo a Randy Moss para un touchdown de 34 yardas, poniendo el definitivo 31-17. Y sí, después de anotar, Moss protagonizó aquella famosa celebración simulando que se bajaba los pantalones hacia el público del Lambeau Field.
Ese partido es parte fundamental de la mitología de la rivalidad.
Llegó el primer enfrentamiento de la temporada 2009 y, de nuevo, el duelo entre ambos equipos hizo saltar chispas el 5 de octubre en Minneapolis. Brett Favre, después de pasar 16 temporadas en Green Bay y convertirse en uno de los mayores ídolos de los Packers, y jugar una temporada posterior, en 2008, con los New York Jets, había fichado por Minnesota. Por primera vez en su carrera se enfrentaba a su antiguo equipo.
Minnesota ganó 30 a 23. Favre lanzó tres touchdowns, mientras que la defensa de los Vikings machacó a Aaron Rodgers con ocho sacks. Jared Allen fue uno de los grandes protagonistas de la noche.
El segundo enfrentamiento de aquella temporada llegó el 1 de noviembre de 2009 en Lambeau Field, con Favre regresando a la que durante tantos años había sido su casa. Minnesota volvió a imponerse, esta vez por 38 a 26.
En su regreso a Lambeau como Viking, Favre lanzó para 244 yardas y cuatro touchdowns, mientras que la defensa de Minnesota consiguió seis sacks sobre Aaron Rodgers. La dimensión emocional del encuentro convirtió aquella victoria en uno de los episodios más recordados de la rivalidad moderna.
Nos trasladamos ahora a Lambeau Field, el 3 de enero de 2016, donde los de Minneapolis llegaban a la última jornada de la temporada 2015 necesitando ganar en Green Bay para conquistar el título de la NFC Norte. Ambos equipos llegaban con un balance de 10-5. El título divisional sería para el que se impusiese en ese encuentro.
Minnesota había perdido sus tres partidos anteriores contra Green Bay bajo la dirección de Mike Zimmer, pero en Lambeau los Vikings se adelantaron 20-3 y terminaron ganando 20-13.
La defensa dio un golpe decisivo con una intercepción de Xavier Rhodes a Aaron Rodgers en la zona de anotación durante los últimos minutos. Green Bay todavía tendría una última oportunidad, pero Minnesota resistió y consiguió un triunfo importantísimo sobre sus eternos rivales y el primer título divisional de los Vikings desde 2009.
El 23 de diciembre de 2017 trajo a los Vikings otro de esos regalos de Navidad que ningún aficionado púrpura olvida. Y aunque no fue la victoria más importante del equipo sobre sus eternos rivales, sí entra perfectamente en la categoría de «te hemos pasado por encima».
Los Vikings fueron a Lambeau y derrotaron 16-0 a unos Packers que afrontaron aquel encuentro sin Aaron Rodgers y con Brett Hundley como quarterback titular. Una blanqueada en Lambeau siempre merece estar en esta colección.
Nos trasladamos ahora al 11 de septiembre de 2022, cuando los de Minneapolis consiguieron otra victoria muy simbólica, aunque por motivos diferentes. Kevin O’Connell debutaba en el banquillo púrpura y Minnesota recibía a Green Bay como vigente campeón de la NFC Norte. Kirk Cousins lanzó para 277 yardas y dos touchdowns, y Justin Jefferson se volvió literalmente loco en una de esas actuaciones en las que básicamente dijo: «Este ataque es mío». Nueve recepciones, 184 yardas y dos touchdowns.
Los Vikings ganaron 23-7 y esta victoria supuso una auténtica declaración de intenciones para dar inicio a la era Kevin O’Connell.
Y quizá ahí esté precisamente la esencia de esta rivalidad.
Porque ser aficionado de los Minnesota Vikings también significa saber que, cuando aparece Green Bay en el calendario, no estamos ante un partido más. Da igual el récord de uno y otro, quién llegue como favorito o lo que haya ocurrido la semana anterior. Contra los Packers siempre hay algo más en juego.
Durante más de seis décadas han cambiado los jugadores, los entrenadores, los estadios y hasta las generaciones de aficionados, pero algo permanece intacto: las ganas de ver al púrpura imponerse al verde y amarillo.
Green Bay podrá presumir de Lombardi, de títulos y de algunas de las grandes leyendas de la historia de la NFL. Nosotros también tenemos nuestra historia: la de Tarkenton, Bud Grant, Cris Carter, Randy Moss, Favre vestido de púrpura, Jared Allen, Adrian Peterson, Justin Jefferson y todos aquellos que alguna vez hicieron sufrir a los Packers.
Y si algo nos ha enseñado esta rivalidad es que algunas victorias valen un poco más que otras. Ganar siempre es importante, pero ganar a Green Bay tiene otro sabor. Y hacerlo en Lambeau, delante de su gente, pertenece a una categoría todavía más especial.
Por eso, cada vez que Vikings y Packers vuelven a verse las caras, habrá una nueva oportunidad de añadir otro capítulo a esta historia.
Porque los jugadores cambian, las épocas pasan y las temporadas terminan, pero la rivalidad siempre permanece.
Skol.
