Batalla por el quarterback titular de los Vikings 2026
En el laboratorio de Eagan
Cómo entrenan los Minnesota Vikings en 2026
El arranque de las OTAs en el TCO Performance Center ha confirmado la tendencia de los últimos años en Minnesota: un campamento estructurado, altamente guiado por el guion ofensivo y defensivo, y con un foco muy marcado en la calidad de la ejecución más que en el highlight aislado.
La secuenciación de las sesiones sigue un patrón muy definido:
- Periodos individuales por posición, con énfasis en técnica de pies, manos y tracking del balón.
- Drills de 7‑on‑7 en los que O’Connell prueba las progresiones de los quarterbacks contra coberturas de Brian Flores sin la variable de la línea ofensiva.
- Periodos de 11‑on‑11 y “move‑the‑ball” donde se evalúa la traducción de la técnica al contexto de down‑and‑distance, gestión del reloj y cambios de ritmo.

En este entorno, la ofensiva ha girado alrededor de una sala de receptores muy profunda —con Justin Jefferson como eje, Jordan Addison estirando el campo y Trent Sherfield/Jalen Nailor/Jalen Jennings aportando distintas dimensiones en rutas intermedias y desde el slot— y de un backfield en el que Aaron Jones Sr. aporta paciencia y lectura en outside zone. El resultado son prácticas donde la defensa no puede “adivinar” el concepto pre‑snap tan fácilmente, lo que densifica la toma de decisiones para los quarterbacks.
Arquitectura del training camp: drills pensados para decidir un QB1
El diseño de los drills no es neutro: está claramente orientado a poner sobre la mesa las fortalezas y debilidades de Murray y McCarthy.
- 7‑on‑7 de alta densidad de lecturas: O’Connell prioriza conceptos de alta progresión (sail, dagger, full‑field flood) donde el quarterback debe procesar de uno a tres, o incluso cuatro, opciones en 2,5 segundos. En estas secuencias, el énfasis está en el “eye discipline” —mantener la historia que cuenta con la mirada— y en la sincronización del juego de pies con la progresión.
- 11‑on‑11 con scripts situacionales: Los periodos de equipo se estructuran alrededor de situaciones concretas: third‑and‑medium, two‑minute, salidas de propio campo y red zone. Este es el entorno donde se evalúa quién mueve mejor la ofensiva, quién mantiene estructura cuando la protección no es perfecta y quién acepta el checkdown a Hockenson o a los running backs en lugar de forzar un tight‑window innecesario.
- Trabajo específico de footwork y plataforma: Los quarterbacks pasan por estaciones donde se repiten drops bajo distintos conceptos: quick game (one‑step, three‑step), conceptos intermedios desde under center (five‑step con hitch) y juego de acción (play‑action con ride prolongado). El objetivo es uniformizar la relación entre el número de pasos y la profundidad del concepto para reducir lanzamientos a destiempo, especial foco en McCarthy.

Kyler Murray: compactar la mecánica sin perder explosividad

Kyler Murray llega a Minnesota con el historial de ser un creador explosivo, capaz de generar fuera de estructura, pero también con el reto de adaptar su estilo a una ofensiva que exige precisión milimétrica en ritmo y plataforma.
Juego de pies: base más estable, menos “leg swing”
Los primeros breakdowns técnicos de las imágenes de OTAs coinciden en un punto: el “leg swing” de Murray está más contenido que en etapas anteriores de su carrera.
- En los clips analizados, su pierna trasera empuja hacia la planta, pero se queda aproximadamente al nivel de la pierna delantera en el follow‑through, en lugar de “latiguear” por encima de la cadera y cruzar la línea media.
- Esta reducción del swing disminuye el movimiento lateral del centro de masa, lo que estabiliza el punto de liberación y reduce la varianza de altura en el pase, especialmente en rutas intermedias dentro del hash.
Este ajuste se alinea con principios básicos de mecánica de QB: una base demasiado dinámica genera variaciones en el ángulo de hombros y en el tilt del tronco, lo que suele traducirse en sails (balones altos) o en pases que se abren hacia fuera en el último instante. La estética de su drop sigue siendo agresiva, pero con menos ruido al final de la cadena cinética.
Plataforma y arm slots: cuándo variar y cuándo no
O’Connell no quiere apagar la creatividad de Murray, pero sí canalizarla. En los periodos de 7‑on‑7 se están viendo dos patrones diferenciados:
- En juego estructurado (play‑action, concepto de puro timing), Murray lanza desde plataformas relativamente “limpias”, con los pies alineados hacia el objetivo y un release cercano a los 3/4 tradicionales, reduciendo la tentación de bajar el brazo salvo que sea estrictamente necesario.
- En situaciones de colapso interior o de scramble lateral, reaparecen los arm slots más bajos y los lanzamientos a plataforma no perfecta, pero incluso ahí se aprecia una intención de mantener el tronco lo más estable posible y de tirar con el tren inferior, no sólo con brazo.
Esta combinación es clave en la ofensiva actual de los Vikings, que mezcla heavy play‑action desde under center con spread y vacíos desde shotgun. Murray debe demostrar que puede vivir mayoritariamente en el primer escenario y reservar el segundo para momentos puntuales.
Ball placement: toque vertical y calibración en ventanas intermedias
Los reports desde el campo describen a Murray “probando todas las profundidades del campo” y conectando especialmente bien en rutas verticales a Jordan Addison y alguno de los receptores jóvenes.
- Su toque en go balls y postes exteriores se mantiene como un plus: alta trayectoria, caída en el hombro exterior y buena diferenciación entre tiros con tempo (colocar por encima del hombro) y tiros planos (para ganar YAC en back‑shoulders).
- Donde sigue en fase de calibración es en la zona intermedia dentro del hash, el espacio donde los linebackers de Flores cambian de landmark post‑snap. Se ha visto, por ejemplo, un intento hacia Jefferson en dig donde Theo Jackson pudo tocar el balón gracias a un ligero retraso en el lanzamiento y a una ventana más apretada de lo previsto.
La lectura de insiders es que Murray está “lanzando con confianza y toque”, pero que todavía está ajustando cómo se mueven los defensores en el sistema de Flores y cómo se abren las ventanas en el esquema de O’Connell, algo lógico en sus primeras semanas en el sistema.
J.J. McCarthy: reconstruir la base para que el talento salga

En el otro lado de la ecuación está J.J. McCarthy, cuya offseason ha girado explícitamente alrededor de tres ideas que él mismo verbaliza: procesamiento, grandes decisiones y ball placement. La traducción práctica de esas palabras es una revisión a fondo de su footwork y de su estructura de lanzamiento.
Footwork: matching entre drop y concepto
Uno de los grandes problemas de McCarthy en 2025 fue la disociación entre el número de pasos de su drop y la profundidad del concepto, lo que le llevaba a lanzar tarde o sobre la punta de los pies, con la base estrecha. En estas OTAs se han visto ajustes claros:
- En quick game, está ejecutando one‑step y three‑step drop con un plant más decidido y un release en el último paso, sin hitch extra innecesario.
- En conceptos intermedios desde under center, su five‑step con hitch termina con una base algo más ancha de lo que mostraba en 2025, con la pierna delantera marcando el landmark hacia el objetivo y evitando quedarse “cuadrado” al centro.
Este matching entre drop y concepto permite que el balón salga “en ritmo”, algo que ya se ha apreciado en el back‑shoulder a Dontae Fleming descrito por los observadores del equipo, donde el balón llega al hombro exterior en el preciso momento en que el receptor está en fase de stack con el corner.
Estructura del lanzamiento: limpieza en la cadena cinética
Las críticas a McCarthy en 2025 se centraban en la tendencia a lanzar demasiado con el tren superior, con cadera poco activa y un codo que “flappeaba”, especialmente cuando intentaba poner velocidad extra al pase. El trabajo de esta offseason apunta a:
- Mayor secuencialidad en la apertura de cadera —primero la cadera, luego el pecho, finalmente el brazo— evitando lanzar con las caderas “cerradas” al objetivo.
- Un follow‑through más completo, con la mano de lanzamiento terminando hacia el objetivo y la palma hacia abajo, lo que mejora el spin y reduce los balones flotados.
Los insiders que han revisado vídeo de estas OTAs hablan de “mecánica más limpia” y de una reducción de los balones claramente altos que marcaron algunos de sus peores drives en 2025. No es una reconstrucción radical, sino una depuración de la misma base.
Ball placement: decisiones y precisión situacional
McCarthy insiste en que el foco es “hacer grandes decisiones y ball placement”, y se está viendo esa intención en varios escenarios concretos.
- En terceras oportunidades medias, ha buscado a receptores como Myles Price en rutas in‑breaking rápidas, poniendo el balón delante del pecho para maximizar YAC y evitar que el defensor pueda disparar a la mano de atrás.
- En lanzamientos verticales a targets grandes como Joaquin Davis, está intentando colocar el balón en “la cesta” (por encima del casco, hacia el interior), aunque en una de esas repeticiones la cobertura pegajosa anuló la jugada, dejando la duda de si la decisión fue demasiado agresiva para la ventana disponible.
El gran examen para McCarthy no es sólo si puede colocar bien el balón en drills de 7‑on‑7, sino si puede mantener esa precisión cuando el pocket se comprime y la defensa mezcla looks Cover 0, 3 y 6 en los periodos de 11‑on‑11. Por ahora, los informes hablan de un quarterback “operando con confianza” y con “fuerza de brazo evidente”, pero todavía con margen para demostrar consistencia en series largas.
Lo que dicen los protagonistas y el staff
La narrativa técnica se sostiene en declaraciones muy claras del propio vestuario y del cuerpo técnico.
- J.J. McCarthy ha explicado que sus “puntos de énfasis” para esta offseason son el procesamiento, las grandes decisiones y el ball placement, dejando claro que entiende la posición como algo que va mucho más allá del simple talento de brazo. También ha insistido en que va a “trabajar hasta la extenuación” cada offseason y cada temporada, una referencia directa a la necesidad de convertir las correcciones mecánicas en hábitos.
- Kyler Murray ha subrayado que se siente en su elemento volviendo a “lanzar el balón” en un entorno nuevo y que su prioridad es dominar un sistema “muy verbal”, hasta el punto de repetir la terminología del playbook en casa y en los trayectos al facility para interiorizarlo. Sobre la competencia, ha sido claro: cada día saldrá a “poner su mejor pie por delante” y a aportar “lo que el equipo necesite”, evitando entrar en comparaciones públicas con McCarthy.
- Kevin O’Connell ha reiterado su deseo de una sala de QBs “profunda y competitiva”, convencido de que una “situación competitiva” en la posición es la mejor forma de elevar a todo el ataque. También ha señalado que el reto de 2026 pasa por equilibrar el desarrollo de McCarthy con la obligación de tomar la decisión correcta para ganar partidos desde la Week 1.
Quién va por delante y qué mirar en las próximas semanas
Los previews nacionales y los informes de training camp coinciden en que, a día de hoy, Murray parece partir con ligera ventaja en la carrera por el puesto de QB1. Se le percibe como el “líder de facto” del depth chart, mientras McCarthy está en el rol de perseguidor, tratando de convertir sus mejoras mecánicas en producción sostenida ante defensa titular.
Desde un punto de vista puramente técnico, hay cuatro indicadores clave a monitorizar en las próximas sesiones y partidos de pretemporada:
- Distribución de snaps con el primer equipo: si el reparto en 11‑on‑11 sigue siendo equilibrado o si Murray empieza a monopolizar two‑minute drill, red zone y periodos de “move‑the‑ball”.
- Calidad del ball placement en third down: especial atención a dig routes y crossers a Jefferson/Addison, donde la NFL estrecha las ventanas y se ve quién puede ganar el leverage pre‑snap y confirmarlo post‑snap.
- Estabilidad de la mecánica bajo presión: si el “leg swing” de Murray sigue contenido cuando el pocket colapsa y si el footwork de McCarthy aguanta sin volver a bases estrechas ni lanzamientos sólo de brazo frente a los blitzes de Flores.
- Discursos y matices del staff: cambios sutiles en cómo O’Connell se refiere a “nuestro quarterback” o a “la evolución de la sala” pueden anticipar un movimiento en el depth chart incluso antes de verlo en los snaps.
